
Son cinco, pero son uno solo. Un puño apretado, contenido a punto explotar por todas las desaguisadas meriendas que otorga la vida a nuestras podridas rutinas. Están a punto de explotar y con afiladas y melódicas guitarras de cepa death metal nos invitan a soñar y reflexionar en si nuestros bríos son los requeridos para aguantar los tiempos que corren. Son Cenizas. Ese vestigio que hace olvido de todos nuestros pasos, pero que busca una nueva esperanza en el interno de cada ser viviente.
No son parte del colectivo pop, sin embargo dentro del underground nacional son la representación de cientos que se identifican con su mensaje, con la hermandad que emanan de sus aventuras. Bajo el alero del metalcore, como punta de lanza, destellan furia, mucha energía y una convicción verdadera y pura que ya se la quisiera el más miserable de los políticos.
Ya dieron aviso de su brutal elegancia en ‘Con nuestras manos al viento’ en un par de meses, debería salir en formato CD su nueva amenaza a perturbar la calma imperante fruto de la mediocre estabilidad por la falta de sueños de estos días con ‘Hacia el amanecer de nuestros sueños’ masterizado por uno de los guitarristas de Heaven shall burn (banda ícono del cocido death metal melódico) Cenizas va en busca de la de la llama ardiente que regurgito de su nacimiento. De elevarla y darnos clase teórica y práctica de cómo destrozar nuestro inútil conformismo. A punta de un rock honesto y metalero, como debe ser.