jueves, febrero 25, 2010


 Son jóvenes, pero irradian experiencia y convicción en sus discos. Asombra la amalgama de sonidos que se escuchan cada vez que, editan un nuevo disco. No repiten la formula, van más allá y se agradece. Tienen hambre, son una bestia sedienta y sus acordes de rock clásico y metal de vieja guardia lo confirman. Mas aún cuando combinan su música con arte mitológico, con historias de libros y fabulas de toda la vida. Son presente y constante futuro. Un baterista que a partir de sus constantes sueños y lamentables perdidas (Skye) quiebra sus ritmos para empujar a la bestia a otros rumbos, Brent Hinds y Bill Kelliher están atentos a cada jugada de Bran Dailor e incendian los parlantes de furiosos riff cuando es necesario,pero tranquilizan a Bran cuando es hora de poner paños fríos y advierten que es hora de reflexionar a punta de pasajes melancólicos y espaciales. Troy Sanders, atónito, busca  cómo vocalizar lo que hacen sus compañeros y con cuatro cuerdas lo logra,  a la vez Brent, el tipo de tatuajes por doquier y de aspecto irlandés, regurgita sus demonios para embellecer con inquietud el mensaje. Cuatro elementos vitales y unidos de embrión que buscan sin mayores pretensiones lo que dice Bill:  “Nos gusta crear música hermosa, bella, con sonidos nítidos y partes acústicas. Por supuesto que tenemos una parte dura y oscura, pero emana siempre de lo más profundo de nuestros corazones”. ¿Qué más?